Inés Alguero
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¿PODEMOS ABORDAR LAS CÁNDIDAS CON UNA DIETA BAJA EN AZÚCARES?

La candidiasis vaginal es una infección causada por hongos y en sí no es una patología grave. Esta se puede curar en pocos días con antifúngicos. Sin embargo, es muy valiosa ya que nos da motivos para que se nos encienda la alarma de que algo no va bien a nivel interno si esta aparece de manera recurrente.

La cándida es un hongo que forma parte de la microbiota de nuestro organismo. Está presente de manera equilibrada en la mucosa oral, vaginal y digestiva; en especial la cándida albicans, el tipo más común de cándida. 

Por lo general, debería no alterarse y estar presente pero a raya. Sin embargo, existen varios factores que rompen ese equilibrio microbiótico. Al aumentar la cantidad de cándida se produce una infección. La toma de antibióticos, el embarazo, enfermedades que afectan al sistema inmunológico, el estrés, etc. son algunas de las causas de la candidiasis vaginal. 

Si tenemos cándidas y no son provocadas por un factor externo (como puede ser la toma de antibióticos o el embarazo) y además son recurrentes,  debemos empezar a revisar nuestros hábitos de vida.

En determinados momentos de nuestras vidas, especialmente si tenemos que compaginar un trabajo muy exigente con la maternidad, llevar un hogar, etc. terminamos el día nerviosos, por la noche no dormimos bien, estamos continuamente cansados, comemos cualquier cosa de camino a algún lado y continuamos con todo aquel trabajo que se nos va acumulando cada vez más...

Todo ello nos genera estrés, y el estrés, además de ser un trastorno psíquico también tiene efectos muy perjudiciales en nuestro organismo, como la disminución de nuestras defensas.

Cuando las defensas de nuestro organismo disminuyen es cuando estamos dejando la puerta abierta a todas las enfermedades oportunistas, que aprovechan la debilidad de nuestro sistema inmunológico para atacar. 

Si el motivo por el cual se están cronificando tus hongos es porque tus defensas están por los suelos y piensas que puede estar ocasionado por una temporada de mucho estrés en tu vida... Además de hacer todo lo posible por intentar relajarte y disminuir ese estado de estrés tan nocivo, hay determinados cambios de tu dieta que están en tu mano y que pueden ayudarte a disminuir este problema.

Aunque advierto que no hay evidencia científica, muchos especialistas en ginecología han visto en sus consultas que las mujeres que dejan de consumir algunos alimentos mejoran los síntomas de candidiasis. Se trata de evitar los alimentos ricos en azúcares y cereales con alto índice glucémico (aquellos que nada más tomarlos aumentan mucho los niveles de azúcar de sangre).  Todo ello viene determinado porque la cándida se alimenta de azúcares. Si disminuimos notablemente su consumo,  la candida disminuirá su proliferación.

Ana Molina Jiménez, farmacéutica y nutricionista en su libro:Lo saludable de los alimentos nos da las siguientes pautas relacionadas con alimentos que deberíamos eliminar y otros que deberíamos introducir en nuestra dieta: 

ALIMENTOS A ELIMINAR: 

  1. Azúcares: blanca, morena, miel, siropes, sacarina, malta y dextrosa.
  2. Levaduras: pan, pastillas de caldo de verduras, soja desecada, todos los lácteos...
  3. Fermentados: alcohol, yogur, miso, tempeh, vinagre, salsa de soja..
  4. Fruta y zumos de fruta (sobre todo en la fase aguda, según mejoran los síntomas se podrán ir incluyendo aquellas con menor contenido en azúcares)
  5. Cacahuetes y pistachos
  6. Champiñones, setas, patatas, boniato y calabaza
  7. Té y café (incluido el descafeinado, pues preserva aproximadamente un 10 % de cafeína)
  8. Especias muy picantes

ALIMENTOS PERMITIDOS

  1. Carne roja y blanca, preferiblemente ecológica.
  2. Pescado blanco a diario y azul tres veces por semana, eligiendo los pequeños como la caballa, salmonetes o boquerones para evitar una ingesta excesiva de residuos de mercurio. En todo caso, los beneficios del omega 3 son mayores que los peligros de aquel.
  3.  Huevos, pero siempre de corral. Al principio se recomiendan 4 o 5 a la semana, hasta que se introduzcan otros alimentos.
  4. Algas: agar-agar, kombu, hijiki, nori, wakame dulce. Usar en sopas, guisos, ensaladas o pasadas por la sartén. También se pueden cocinar junto con las legumbres para digerirlas mejor.
  5. Gelatina de agar-agar. Se comercializa en polvo y se cocina con zumo de pomelo, añadiendo unos trocitos de kiwi u otra fruta baja en azúcar. No se recomienda tomar más de una al día.
  6. Vegetales: todos menos los citados anteriormente. Lo mejor es consumirlos en crudo o poco cocinados. También en zumos o licuados, menos la zanahoria y remolacha, que tienen más azúcar. En todo caso la zanahoria cruda tiene menos que la cocinada.
  7. Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias blancas rojas y negras y judías pintas y verdes. También es recomendable el humus de garbanzos y de lentejas, aunque al primero se le puede añadir un calabacín hervido o coliflor para suavizarlo. A los purés de verduras se les pueden añadir también alubias blancas cocidas para darles consistencia, en lugar de patatas.
  8. Cereales, aunque en una cantidad reducida. El trigo normal está totalmente desaconsejado. Los más recomendados son la quinoa, el trigo sarraceno y el amaranto. El arroz integral y la pasta a base de arroz, en cantidad menor al principio, para ir incrementándola según la mejoría. Combinados con las legumbres forman proteínas completas de origen vegetal. Se pueden usar tanto en sopas como en ensaladas. Igualmente, a medida que mejoran los síntomas se pueden tomar con moderación tostadas de centeno o tortas de arroz (siempre mezcladas con proteínas como tahini, hummus, jamón o tofu). El pan de almendras en una buena opción.
  9. Frutos secos crudos y sin sal: semillas de calabaza, sésamo, lino y girasol. Se puede añadir un triturado a las ensaladas y/o comidas.
  10. El limón se puede usar como sustituto del vinagre y para las infusiones.
  11. El aguacate. Se puede comer solo, en ensalada, como guacamole o en postres triturado con cacao tipo mousse.
  12. Leche de soja, arroz y avena. Leche de coco y aceite de coco. Las dos últimas tienen más azúcar. En todo caso, hay que vigilar que no tengan maltodextrinas o zumos de frutas entre los ingredientes.
  13. Aceite de oliva virgen extra en cantidad abundante, a ser posible primera presión en frío.
  14. Aceite de lino: dos cucharadas de postre al día siempre en crudo, mezclado o no con el de oliva.
  15. Especias no demasiado picantes como el orégano, jengibre, cilantro, comino y cúrcuma.

OTRAS PAUTAS GENERALES PARA DISMINUIR LA CÁNDIDA

Otros aspectos que podrían ayudarte a lidiar con la cándida serían los siguientes: 

  1. Beber 2 litros de agua al día, e infusiones libremente, sobre todo de manzanilla.
  2. Eliminar azúcar e ir introduciendo según vayan desapareciendo los síntomas
  3. Comer cinco veces al día para evitar subidas de glucosa en sangre. De estas cinco, al menos tres deberán llevar proteínas para regenerar la mucosa vaginal e intestinal.
  4. Tener caldos de verduras preparados y beberlos durante el día (es el mejor suplemento vitamínico): de cebolla, puerro, ajo, col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas y nabos, por ejemplo.
  5. Aumentar el consumo de alcachofas, endivias, escarola, berros, espárragos, alfalfa, manzanilla, hinojo, comino, jengibre, albahaca, romero y piñones.

Este cambio de dieta debe estar asociado al tratamiento convencional con medicamentos antifúngicos y también estaría recomendado el uso de probióticos orales, ¡pregunta en nuestra farmacia por cuál sería el más adecuado!

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