Inés Ibáñez, Farmacéutica graduada en Dietética y Nutrición

¿CÓMO INFLUYE LA NUTRICIÓN EN LA FERTILIDAD?

Se considera infertilidad cuando una pareja lleva 12 meses intentando quedarse embarazada sin éxito y tiene una afectación del 15 al 25% de las parejas en los países occidentales.

La infertilidad va en aumento y se detectan dos posibles causas principales: la primera, es un aumento en la edad de la mujer a la hora de concebir y la segunda, un deterioro en la calidad seminal en el hombre relacionada con el estilo de vida y la contaminación ambiental.

El hecho de poder identificar aquellos factores de estilo de vida que son modificables, como por ejemplo es  la dieta, es un gran hallazgo y a día de hoy podemos encontrar muchos artículos científicos que hablan sobre ello.

En el 2018 se publicó una revisión de toda la literatura científica  que existe hasta el momento sobre dieta y fertilidad en una prestigiosa revista americana de ginecología y obstetricia y de ella extraigo las siguientes conclusiones en cuanto a diferentes nutrientes y alimentos: 

LOS ANTIOXIDANTES

Los antioxidantes son aquellas moléculas que podemos incorporar en nuestro cuerpo a través de la alimentación o en forma de suplementos y que tienen la capacidad de protegernos de los radicales libres y del daño oxidativo que sufren nuestras células.

La evidencia que encontramos a cerca de los antioxidantes y la infertilidad en la mujer es poca y es complicado discernir que antioxidantes y en qué dosis son beneficiosos.

Sin embargo, cuando hablamos de infertilidad masculina, suplementar con antioxidantes si parece haber demostrado resultados muy beneficiosos.

La mayoría de estudios analiza las ventajas que supone la ingesta de vitamina C, vitamina E, la L-Carnitina o la coenzima Q10 sobre los estándares de la calidad espermática, observándose un estímulo de la movilidad espermática y una protección del ADN de los espermatozoides.

EL ÁCIDO FÓLICO

El ácido fólico es una de las vitaminas estrellas durante los primeros meses del embarazo pero, ¿realmente lo favorece? 

Llegar con unos buenos niveles de ácido fólico en el momento del embarazo es primordial para el correcto desarrollo del tubo neural a partir del cual se va a originar el sistema nervioso central del bebé. Eso sucederá en las primeras semanas. Es por ello, que es ampliamente recomendado empezar a suplementar incluso antes del embarazo.

Además, también hay estudios que han comparado las tasas de embarazos entre mujeres que tomaban el ácido fólico y mujeres que tomaban un placebo. El número de embarazos es mayor en aquellas que tomaban el ácido fólico.

En  otros estudios se ha valorado la calidad de los ovocitos (óvulos inmaduros) en mujeres que se habían sometido a fecundación in vitro  a diferentes dosis de ácido fólico y se demuestra como en aquellas que toman dosis superiores (800 microgramos) la calidad del ovocito es mejor.

La conclusión sería que el ácido fólico puede aumentar las posibilidades de que te  quedes embarazada aunque a unas dosis superiores a las recomendadas generalmente ayuda a prevenir deformaciones en el tubo neural.

LA VITAMINA D

Por el momento, los estudios que existen sobre el posible efecto beneficioso de la vitamina D en la fertilidad dan resultados algo dispares. 

Hay estudios que determinan que una deficiencia en esta vitamina puede disminuir la fertilidad, aunque todavía no se ha clarificado si unos niveles altos de vitamina D podrían ofrecer una ventaja  a la hora de concebir.

Las grasas: aumentar los Ácidos Grasos Poliinsaturados y disminuir grasas trans.

Nuestra dieta diaria debe contener grasas, son necesarias para muchas de las funciones que desarrolla nuestro cuerpo diariamente, entre ellas, la formación de las membranas de nuestras células y la fabricación de hormonas.

Un porcentaje de las calorías totales diarias deben provenir de grasas aunque no todas las grasas son igual de beneficiosas, es muy importante que sepamos elegir cuales sí y cuales no. Puedes saber más en en este post.

En conclusión, se debe aumentar el consumo de ácidos grasos poliinsaturados. En concreto de los omega-3 que podremos encontrar en pescados azules, ¡aunque cuidado con los metales pesados! o en alimentos de origen vegetal como son las nueces y semillas de lino o la chía.

Por último, suplementos nutricionales que pueden resultar muy interesantes ya que nos aportan grandes cantidades y de muy buena absorción. En muchos laboratorios se vigila también la calidad de ellos y el contenido en metales pesados. Los omega-3 han demostrado mejorar la calidad del ovocito y la implantación del embrión.

Se debe disminuir el aporte de grasas trans,  que son aquellas que contienen, por ejemplo, la bollería o la margarina. Las grasas trans han demostrado ser perjudiciales para la fertilidad, ya que promueven la resistencia a la insulina que afecta directamente a la función ovulatoria.

LÁCTEOS

A pesar de las numerosas veces en las que se ha sugerido que los lácteos podían causar efectos perjudiciales para la fertilidad, por el momento, no se ha podido establecer una relación entre el consumo de lácteos y la infertilidad. Aunque en estudios en ratones si ha podido demostrar que la leche es perjudicial para la fertilidad, en ningún caso podríamos extrapolar estos datos a los humanos y por otro lado, se cree que es necesario hacer diferencias también entre leches (desnatadas, semidesnatadas…)

CARNE, PESCADO Y SOJA

La ingesta de proteínas es innegociable, igual que con las grasas, ocupan un porcentaje del aporte calórico total diario. Lo que si se pone en entredicho es la fuente en la que obtenemos estas proteínas. ¿El motivo? Los contaminantes. Un alto contenido en contaminantes puede ser perjudicial para la salud reproductiva.

La carne roja puede ser una buena fuente de proteínas y otros nutrientes esenciales, el problema es que también contienen grasas saturadas que per se son perjudícales pero que además sirven de vehículo de hormonas y antibióticos.

Lo mismo pasa con el pescado azul, tan importante fuente de los mencionados omega-3, aunque arma de doble filo por el posible gran contenido en metales pesados (mercurio, dioxinas, organoclorados…)

Por último, la soja. La soja es una buena fuente de proteínas y una alternativa saludable a la proteína animal, aunque recientemente aumentó la preocupación por su posible efecto perjudicial a consecuencia de los fitoestrógenos. Sin embargo, no solo no se ha podido demostrar que tiene efectos perjudiciales sino que por el contrario, hay estudios que demuestran que la soja y suplementos de soja ejercen un efecto beneficioso en aquellas mujeres que están con tratamientos de fertilidad.

En resumen, la nutrición juega un papel muy importante tanto en la fertilidad de la mujer como en la del hombre. Se establecen patrones dietéticos que mejoran la fertilidad como puede ser la dieta mediterránea, donde abunda el consumo de cereales integrales, frutas, verduras y carnes blancas y por el contrario, patrones que disminuyen la fertilidad como son el consumo de carnes rojas, carnes procesadas, grasas trans y azúcares simples.

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